Lengua castellana
Taller creativo: la narración
PresentaciónExplora, crea, publica y comparteActividad 1Actividad 2. Primera parteActividad 2. Segunda parteActividad 3Recursos
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© Itinerarium 2011

DIRECCIÓN: Narcís Vives
COLABORADORES:

  • PRODUCCIÓN EJECUTIVA: Antonio Cara
  • DIRECCIÓN CONTENIDOS: Mª Cristina Pérez y Magdalena Garzón
  • DIRECCIÓN TÉCNICA: Maite Vílchez
  • AUTORÍA: Sonia Hurtado y Magdalena Garzón
  • CORRECCIÓN ESTILO VERSIÓN CASTELLANA: Anna Betriu y Joan Martín
  • MAQUETACIÓN: Maite Vílchez y Miquel Gordillo

Presentación

PRESENTACIÓN

Fuente: http://www.imagenes-gratis.net/

Taller creativo: la narración

Entre los diferentes usos que le damos a la lengua está el de contar historias. A todos nos gusta que nos cuenten un cuento, leer una novela o disfrutar con un relato. Sin embargo, no siempre es fácil contar historias.

En las siguientes sesiones vais a aprender a identificar los elementos y recursos que se emplean para elaborar las narraciones literarias, y crearéis vuestros propios textos narrativos literarios aplicando las técnicas adecuadas.

Finalmente, publicareis estos textos en el blog del instituto para que vuestros compañeros puedan leerlos y comentarlos.

¿Os animáis a participar en esta aventura?


¿Cómo son los textos narrativos?

Ampliando conocimientos y recopilando información

Creación de nuestras propias historias

RECURSOS

Explora, crea, publica y comparte

Actividad 1

¿Cómo son los textos narrativos literarios?

Antes de ponernos a escribir es necesario saber cómo hacerlo. Por eso lo primero que vais a hacer es ver cuáles son los aspectos estructurales y pragmáticos y las técnicas narrativas que emplean los autores de los libros que leéis.

Estad atentos, porque al principio sólo vais a repasar lo que habéis visto el curso anterior, pero después… vais a descubrir muchas cosas nuevas.

¿Qué recordáis de lo que estudiasteis el año pasado sobre la narración? Si tuvieseis que explicarle a alguien qué es una narración, ¿qué le diríais?

Elementos de la narración

Ahora recordad lo que ya sabéis de los textos narrativos literarios. Para ello, mirad el siguiente cuadro y, si no recordáis algo, haced clic sobre la palabra de la que queráis información.

ELEMENTOS
Personajes
Tiempo

Un ejemplo práctico

¿Quieres recordarlo con un ejemplo práctico? Aquí lo tenéis. Pero prestad atención porque después vais a tener que realizarlos vosotros mismos:

En el siguiente enlace tienes el libro de Elvira Lindo Pobre Manolito.

No os asustéis. Al abridlo veréis que es un archivo muy extenso. Sin embargo, de momento, sólo vais a utilizar el Capítulo titulado “La banda de los Pies Sucios”, es decir, el capítulo trece, que aparece de la página 50 a la 52.

Podéis descargarlo para subrayar los elementos según las indicaciones que se os presentan a continuación.

Nota: Haciendo clic sobre el elemento que más os interese aparecerá la solución a la actividad.

NARRADOR/A –AUTOR/A

Haced clic aquí para ver los textos subrayados.

La historia la cuenta Manolito en 1ª persona (es el narrador), pero la autora es Elvira Lindo. Fijaos que en el final del texto está el nombre de la autora. Como veis, narrador y autor no son la misma persona.

Identificamos el narrador en primera persona por el uso de pronombres, determinantes y tiempos verbales. Observad lo subrayado en amarillo.

Sin embargo, hay un momento en el que el narrador emplea la tercera persona cuando cuenta cómo se constituyó la banda de los Pies Sucios. Observad cómo en ese caso los verbos pronombre y determinantes están en tercera persona. (Subrayado)

PERSONAJES

Haced clic aquí para ver los textos subrayados.

El protagonista de todo el libro es Manolito Gafotas, pero también sus amigos desempeñan un papel fundamental. El narrador nos los presenta al comienzo de la historia (Subrayado). Manolito y sus amigos tienen que enfrentarse a los “tíos del Instituto Baronesa Thyssen”, ellos son los antagonistas.

Los personajes se caracterizan por lo que hacen, lo que dicen o lo que dice el narrador u otros personajes de ellos. Por ejemplo, Yihad sabemos que es un “chulito” porque lo dice Manolito, por lo que hace y por lo que dice. Subrayado

TIEMPO

Haced clic aquí para ver los textos subrayados.

El tiempo de la historia es el siglo XX (tenéis algunas referencias que os pueden ayudar a situarlo al principio del relato (subrayado). El tiempo del relato son varios días, desde que se constituye la asociación hasta que se disuelve, según el texto unas tres semanas.

Para indicar el tiempo y el paso del tiempo, el narrador emplea varias fórmulas: señala el paso de los días, hay elipsis, fórmulas para resumir lo que pasó. (Subrayado)

Fijaos que los verbos están en pasado. En la narración podemos utilizar tanto el presente como alguno de los tiempos verbales del pretérito: el pretérito perfecto, el pretérito perfecto simple, el imperfecto, el pluscuamperfecto… cada uno de ellos tiene su valor. (Subrayado)

ESPACIO

Haced clic aquí para ver los textos subrayados.

 

Toda la acción transcurre en el barrio de Carabanchel (Madrid), pero tenemos varios escenarios: la acción comienza en casa del Orejones, continúa en el parque del Ahorcado y acaba en casa de Manolito. (Subrayado)

ACCIÓN

La acción se organiza en tres bloques:

  • Planteamiento: en los primeros párrafos se presentan los personajes (Manolito y sus amigos), el espacio (el barrio de Manolito: Carabanchel) y la época (Siglo XX).

  • Nudo: son todas las aventuras de la banda de los Pies Sucios, cómo eligen el nombre, cuál es la primera misión que llevan a cabo y cómo se transforma en una asociación cultural.

  • Desenlace: cómo se resuelve la historia: disolución de la banda, últimos párrafos.

¿Ha sido fácil? ¿A que sí? Pues ahora es vuestro turno. Escoged cualquier otro capítulo del libro y realizad el mismo procedimiento:

Seleccionad el texto y copiadlo en un documento nuevo.

  • En cuanto al narrador:

    • Identificad las frases en las cuales se utiliza la primera persona y subrayad estos textos en amarillo.

    • Observad los verbos, pronombres y determinantes que están en tercera persona y subrayadlos en color marrón.

  • En cuanto a los personajes:
    • Subrayad en gris cómo se presentan a los personajes de la historia y

    • subrayad en verde las características que describen a estos personajes.

  • Indicad las expresiones de tiempo:
    • En lila las expresiones que muestran el tiempo en el cual se desenvuelve la historia.

    • En verde claro las fórmulas para indicar el paso del tiempo.

    • En azul claro los verbos en pasado.

  • En cuanto al espacio:
    • Indicad en rosa los escenarios donde transcurre la historia.

Escribir...

Seguro que tenéis ganas de empezar a escribir. Pero ¡paciencia! No vale coger un "boli" y poner sobre el papel (o la pantalla del ordenador) lo primero que se os ocurra. Los grandes escritores no lo hacen así, así que antes de empezar id pensando:

  • Qué es lo que vais a escribir. A lo largo de las siguientes sesiones vamos a elaborar un cuento. ¿De qué os gustaría que tratase? ¿De qué género podría ser?

  • Para elaborar ese cuento, prepararemos los “ingredientes”, ya sabéis: el narrador, los personajes, el tiempo y el espacio. Considerando el tipo de cuento que os gustaría escribir, y para empezar a organizar las ideas, podría ayudar el crear en el escritorio una carpeta con el nombre NARRACIÓN DE y el número de vuestro grupo (Ej: NARRACIÓN DEL GRUPO 1).

Una vez que hayáis creado la carpeta NARRACIÓN DE… cread otras subcarpetas con los elementos de los textos narrativos que hasta ahora hemos trabajado: NARRADOR, PERSONAJES, ESPACIO Y TIEMPO y anotad en ellas, siguiendo las pautas que hemos visto en esta actividad, las primeras ideas: qué tipo de narrador vais a utilizar, qué personajes os imagináis que podrían protagonizar la acción del cuento, cuánto va a durar y en qué época se sitúa, dónde va a tener lugar… y almacenadlo en las carpetas correspondientes. Las ideas que vayáis recogiendo a lo largo de las siguientes instrucciones os van a servir para después recuperadlas y componer vuestra propia narración.

No os preocupéis de momento por todos y cada uno de los detalles, pues todavía os quedan muchas cosas por aprender, y seguro que a lo largo de esta unidad, a medida que sepáis más y más, vais a tener que cambiar cosas, modificar criterios y hacer ajustes. No hay problema: siempre podremos hacer esos cambios cuando lo consideremos oportuno.

Saber más

Listado completo de los elementos de la narración:

http://www.materialesdelengua.org/
LENGUA/tipologia/narracion/
narracion.htm

Más sobre la narración y los elementos que la forman.

Actividad 2. Primera parte

Ampliando conocimientos y recopilando información

Son muchas las cosas que ya sabéis acerca de los elementos que tiene un texto narrativo literario. Pero si queréis escribir una narración buena, buena de verdad, tenéis que completar la información, empezar a tomar apuntes y recopilar ideas antes de lanzaros a la tarea de escribir.

 

Fuente: http://3.bp.blogspot.com/_kO7rlHtpVQU/
Rx5ayhF4XjI/AAAAAAAAALg/
2V-IntW1_cY/s400/NARRADOR.gif


Narraciones literarias

Si quieres elaborar buenas narraciones literarias, con calidad y nivel, no basta solo con lo que ya sabéis del curso anterior. Hay que ampliar esos conocimientos. Y, a medida que vayan apareciendo cosas nuevas, debéis tomar nota para la narración que vosotros mismos crearéis.

Recordad que el objetivo de este taller es escribir un texto narrativo que sea un cuento. Por lo tanto eso condiciona las decisiones que vayáis a tomar en el futuro (no es lo mismo escribir un cuento que otro tipo de texto narrativo ficticio o no ficticio), y que todas las decisiones que vayáis tomando se pueden modificar en cualquier momento para que la narración final nos quede mejor.

¡Adelante! Seguid leyendo.

Actividades

Vamos a hacer otro ensayo, como hicimos en Manolito Gafotas, para ver si sabemos identificar bien todo lo que hemos aprendido. Ya no vale sólo el analizar el tipo de narrador, el espacio, el tiempo… sino que habrá que aplicar TODOS los elementos de una buena narración. Así que, tomad nota:

Anotad en distinto color los elementos que hacen referencia a cada uno de los siguientes apartados y, al final del texto, haced un pequeño comentario de cada apartado (Ejemplo: ¿qué narrador tiene? ¿Hay algún cuento que tenga narratario? ¿Cuál? ¿Cómo influye eso en el cuento? o ¿el espacio y el ambiente crean un determinado tipo de atmósfera? ¿Qué hubiese pasado si el autor lo hubiese ambientado en otro sitio? ¿Y en otra época?.. etc).

Seguid las instrucciones que se presentan al final de cada explicación.

EL AUTOR - EL NARRADOR - EL NARRATARIO - EL LECTOR

Para que exista la historia es necesario que una persona se la cuente a otra, es decir, hace falta un narrador y un destinatario, que en el caso de los textos narrativos literarios es el lector.

Pero, como ya habéis visto antes, NARRADOR NO ES LO MISMO QUE AUTOR.

Abrid aquí para descubrir cómo podéis reconocer al autor, al narrador, al narratario y al lector.

¿Qué tipo de narrador vais a escoger para contar la historia? Tened en cuenta lo siguiente:

  • El narrador es quien va a “mandar” en la historia: va a decidir qué y cómo quiere contarla… y a quién.

  • Decidid si el narrador va a intervenir o no en la historia, es decir, si va a ser en primera o en tercera persona.

  • ¿Conoce todo lo que pasa o solamente una parte?

  • ¿Va a contarnos todo lo que sabe o no? ¿Va a decir la verdad o a mentir?

  • ¿Lo va a contar él o va a decirle a otro narrador –narratario- que nos lo cuente?

  • ¿Cómo influye el tipo de narrador que hemos escogido en la historia?

  • ¿A quién le va a contar la historia, es decir, quién es el lector potencial, el destinatario de la historia? Tened en cuenta que, en función de esto, va a emplear un lenguaje u otro.

Guardad todas las anotaciones que os parezcan oportunas y que os vayan a ayudar en el futuro en la carpeta NARRACIÓN DE --- con el título de NARRADOR.

LA ACCIÓN – LA HISTORIA - EL ARGUMENTO - LA ESTRUCTURA

Ya sé que para vosotros la acción es lo mismo que la historia, pero no os equivoquéis: la ACCIÓN es cómo contáis los hechos, mientras que la HISTORIA es el orden cronológico en que se desarrollan esos hechos.

Haced clic aquí para seguir leyendo sobre la acción, la historia, el argumento y la estructura.

Pensad qué historia vais a contar y organizad un guión:

  • Ordenad los hechos cronológicamente, es decir, cuál es la historia que vais a contar.

  • Decidid la acción: qué orden le vais a dar a la historia. ¿Vais a adelantar algún acontecimiento? ¿Hay algún detalle que os vais a guardar para el final?

  • Redactad un breve resumen: el argumento.

  • ¿Cuál va a ser su estructura? ¿Vais a mantener la organización de planteamiento, el nudo y el desenlace o vais a comenzar “in media res” o contando la historia por el final?

Guardadlo en la carpeta que habéis creado con el nombre ACCIÓN.

Actividad 2. Segunda parte

MARCO TEMPORAL NARRATIVO: Tiempo externo y tiempo interno, tiempo de la historia y tiempo del relato. Manipulaciones del orden y de la duración.

Como ya hemos dicho, la narración se estructura en torno a unos hechos encadenados desde el principio hasta el final. Es decir, que debemos situarnos en un MARCO TEMPORAL NARRATIVO. También el narrador puede cambiar el orden en el que suceden las cosas.

Veamos de qué se trata todo esto.

Pero antes de realizar vuestro propio relato vais a hacer unos ejercicios prácticos dónde podréis aplicar estos conceptos.

Verbos

Observad los verbos de las siguientes oraciones (que muy bien podrían formar parte de una narración) y selecciona en qué tiempo verbal están (presente, pretérito imperfecto, pretérito perfecto simple, pretérito perfecto compuesto, pretérito pluscuamperfecto):

Expresiones que indican tiempo

No sólo los verbos son una referencia temporal, sino que en una narración también encontramos otras expresiones que indican cuándo tiene lugar la acción y el paso del tiempo. En el siguiente fragmento tenéis ocho expresiones de tiempo. ¿Cuántas seréis capaces de encontrar? Señaladlas y comprobad después las que habéis acertado.

Hace un par de años, mis amigos Javi, Pablo y Damián salieron de su casa un sábado por la tarde para ir a explorar la fábrica abandonada que está cerca de los bloques. A los pocos minutos llegaron allí y se dispusieron a entrar, pero entonces apareció un guarda de seguridad y les preguntó qué hacían merodeando por aquel lugar. Mis amigos estaban buscando una explicación convincente cuando se oyeron gritos que provenían del interior de la fábrica. En ese mismo momento se derrumbó una de las paredes. Inmediatamente salieron todos corriendo. Dos días más tarde me estaban contando emocionados esta historia que te voy a contar yo a ti.

Y para finalizar, recuperad lo trabajado en el archivo ACCIÓN de vuestro grupo y:

  • Haced las anotaciones de la época en la que vais a situar la acción,
  • Identificad los tiempos verbales que vais a utilizar,

  • Escribid las expresiones que os pueden ayudar a marcar el tiempo, pasajes que van a avanzar deprisa y detalles en los que os vais a detener, etc.

Una vez hechas las anotaciones, guardadlo en la carpeta con el nombre “anotaciones sobre el tiempo”.

MARCO ESPACIAL NARRATIVO: ESCENARIOS Y AMBIENTES

Toda acción se desarrolla en un MARCO ESPACIAL determinado, es decir sucede en el ESCENARIO que describe el autor. Este espacio no necesariamente tiene que ser real, puede ser inventado. Y tampoco es necesario que sea en un único lugar: puede transcurrir en escenarios distintos, produciéndose DESPLAZAMIENTOS o saltos espaciales. Esto es muy importante en algunos tipos de relatos, como por ejemplo los de viajes.

El escenario a veces sólo se menciona “de pasada”, pero una buena descripción mejora el relato y ayuda a crear AMBIENTE. El ambiente son todas las circunstancias que rodean a los personajes y que influyen en ellos. Así, hablamos de ambientes misteriosos, mágicos, enrarecidos…

Definid el marco espacial narrativo que vais a emplear en vuestro relato. Tened en cuenta lo siguiente:

  • ¿Es el más apropiado para la historia que queréis contar?

  • ¿Necesitáis un solo escenario o son precisos varios?

  • ¿Cómo lo vais a presentar: fugazmente, lo vais a describir en profundidad…?

  • ¿Qué aspectos vais a resaltar porque os ayudan más a crear ambiente en la narración?


Recordad: La descripción es todo un arte. Si no sabes por dónde empezar consulta la secuencia didáctica de la descripción de este proyecto.

Con todas estas anotaciones elaborad un documento y guardadlo en vuestra carpeta con el nombre ESPACIO. Luego lo tendremos que utilizar.

LOS PERSONAJES HABLAN: EL DIÁLOGO EN LA NARRACIÓN. ESTILO DIRECTO E INDIRECTO.

Ahora que ya sabéis muchas cosas sobre los personajes y su clasificación (repasad el cuadro si no os acordáis) vamos a ver cómo caracterizarlos. Podemos describirlos, igual que hicimos con el escenario. Si os decidís por esta opción tened en cuenta que al describir a alguien lo tenemos que hacer física y psicológicamente, es decir, en las descripciones de los personajes debemos encontrar PROSOPOGRAFÍA y ETOPEYA. Eso está muy bien, pero también podemos aplicar otras técnicas si queremos mostrar cómo es un personaje:

  • Hay veces que sabemos cómo es un personaje POR LO QUE HACE (igual que sabemos cómo es una persona por cómo se comporta, por ejemplo). En este caso, tened en cuenta a la hora de planificar la acción qué es lo que va a hacer el personaje.

  • Pero también podemos caracterizarlo POR LO QUE DICE O POR LO QUE OTROS DICEN DE ÉL. En este caso, es muy importante que sepamos cómo reproducir esas palabras. A continuación os explico cómo:

Veréis, para reproducir las palabras que pronuncia un personaje, tenemos tres opciones: el ESTILO DIRECTO, el ESTILO INDIRECTO y el ESTILO INDIRECTO LIBRE. Vamos a dejar de momento este último para centrarnos en los otros dos.

Ahora con lo que ya sabéis sobre el estilo directo o indirecto, transformad las siguientes intervenciones, que están escritas en estilo directo, a estilo indirecto. Fijaos bien en todos los cambios que tenéis que hacer. Finalmente pinchad para ver la solución:

Le gritó enfadada: “¿Acaso son tus amigos más importantes que yo?”


Me dijo: “Llegué, me quité el abrigo, lo colgué de la percha y no recuerdo nada más. Te lo prometo”


-¿Por qué quieres poner mañana el examen? – me preguntó.

No tengo suerte –explicó-. Esta tarde me han anulado tres pedidos.


Seguro que a estas alturas ya, más o menos, os habéis hecho una idea de qué personajes vais a necesitar para el desarrollo de la historia. Pero antes de lanzaros a escribir, vamos a perfilarlos un poco más. Anotad:

  • ¿Cuáles son los personajes principales? ¿Tienen nombre propio o no? Si lo tienen, ¿cómo se llaman?

  • ¿Hay algún antagonista que se vaya a oponer al protagonista?

  • ¿Cómo vais a caracterizar a los personajes: por lo que hacen, por lo que dicen, describiéndolos directamente…? Si introducís diálogos, ¿vais a utilizar el estilo directo o el indirecto?

  • ¿Van a evolucionar los personajes a lo largo de la historia? ¿Cómo?

  • ¿Hay personajes secundarios? ¿Qué función tienen?

Y hacemos como otras veces: guardamos un archivo con estas anotaciones en nuestra carpeta, y lo llamamos PERSONAJES.

Para finalizar, haced una exposición oral en clase, cada uno de su cuento, con lo que habéis descubierto. Si dos grupo han elegido el mismo cuento… ¿Hay cosas del cuento que se os han olvidado a vosotros y que han descubierto los del otro grupo? ¿Cuáles?

Después del ejercicio práctico y la puesta en común,

  • ¿habéis descubierto algún matiz o algún aspecto que os parezca que debáis cambiar en el cuento que vais a contar? ¿Cuál? ¿Cómo?.

  • Abrid la carpeta correspondiente (la del narrador, los personajes, etc.) y haced la anotación correspondiente. Después, volvedlo a guardar. Os va a hacer falta para la siguiente sesión.

Actividad 3

Creación de nuestras propias historias

Fantásticos escritores

Ha llegado la hora de la verdad: os vais a convertir en unos fantásticos escritores, capaces de crear un texto narrativo literario de altísimo nivel. Vamos a ello.

En primer lugar, abrid vuestra carpeta y recuperad las anotaciones que ya teníais con materiales para la narración. Mirad a ver si ya tenéis lo fundamental y, si no, completadlo antes de empezar a escribir. En esencia, lo que tenéis que hacer (si no lo habéis hecho ya) es lo siguiente:

  • Pensad en una historia interesante que os apetezca contarle a los demás y que creáis que les puede gustar.

  • Decidid si lo vais a contar en primera persona (como si os hubiese ocurrido a vosotros) o en tercera persona (como si le hubiese ocurrido a otros).

  • Seleccionad un espacio y un tiempo adecuados a la historia.

  • Caracterizad bien a los personajes. Emplead los recursos que ya hemos visto.

  • Introducid diálogos. Trabajadlos bien, de acuerdo con las pautas que ya se os han dado.

  • Organizad las ideas, la acción. Sería conveniente que hicieseis un borrador con los datos de la historia:

    • Planteamiento: quiénes son los personajes, dónde están, en qué época se sitúan…

    • Nudo

    • Desenlace

  • Decidid qué vais a presentar antes, si vais a anticipar acontecimientos, si la historia va a estar ordenada o no cronológicamente, etc.

  • ¡Y procurad que la historia tenga interés y sea emocionante!

Es decir, dadles orden y coherencia a todo el material que ya habéis recopilado a lo largo de las sesiones anteriores.

Recordad:

Siempre estamos a tiempo de hacer cambios. Si hay algo que todavía no tenéis claro, o que preferís modificar o que veis que no encaja, repasadlo (si hace falta, repasad también los apuntes de esta unidad) y HACED LOS CAMBIOS OPORTUNOS. Es mejor dedicarle un poquito de tiempo ahora para que después nos quede mucho mejor.

Por último, recordad que debéis ser coherentes: si elegís un narrador en tercera persona, debéis mantenerlo a lo largo de todo el relato; si elegís contarlo en pasado, lo mismo; no podéis dar saltos del presente al pasado sin una causa justificada.

Para escribir el texto podéis usar Googledocs u OpenOffice Writer. Si no sabéis cómo usarlos, os puede ayudar la siguiente dirección: http://www.juntadeandalucia.es/averroes/html/
adjuntos/2009/06/22/0002/0_ID/index.html

Departamento de corrección

Cuando tengáis todos los grupos el cuento preparado, vais a someterlo a una primera corrección. El jurado va a ser vuestro profesor o profesora de Lengua y vuestros compañeros de clase. Para ello, conviene que tengáis delante la siguiente tabla adjunta, pues para valorar si un trabajo está bien o mal nos tenemos que basar en criterios objetivos y no en si quien lo ha escrito es amigo mío o no.

Proyectad los textos en la PDI e id leyéndolos y haciendo las anotaciones oportunas en la tabla anterior. ¿Cómo podrían vuestros compañeros mejorar su cuento? Si en tu clase no hay PDI tienes varias opciones: hacer una fotocopia para cada grupo, leerlas en voz alta…

¿Y el vuestro? ¿Cómo se podría mejorar? ¿Qué sugerencias os han aportado? Anotadlas en una tabla aparte, porque después hay que introducir esos cambios.

Puliendo los detalles finales

Es la hora de la verdad. Vais a colgar la historia en la red para que cualquier persona la pueda leer. Pero antes hay que introducir las sugerencias que os han dado vuestros compañeros en el apartado anterior, así que poneos manos a la obra. Este tiene que ser un trabajo entre todos los componentes del grupo, porque lo que a uno le puede pasar desapercibido otro lo puede ver.

Una vez que hayáis hecho las correcciones VOLVED A REPASAR EL CUENTO. Si os hace falta, recurrid nuevamente a la tabla anterior. No bajéis la guardia, porque puede suceder que al cambiar uno de los elementos tengamos que cambiar también otro que está relacionado (Por ejemplo: si os han dicho que el narrador quedaría mejor en primera persona, tendremos que revisar lo tiempos verbales y el punto de vista).

¿Está ya bien? ¿Seguro? Pues ahora tenéis varias opciones para darle publicidad:

  • Colgarla en la página web del instituto.

  • Si tu centro tiene una revista, publicadla allí.

  • Hacérselas llegar a vuestros amigos y amigas a través del correo electrónico y las redes sociales.

  • Y, SÓLO PARA VALIENTES: presentadla a algún concurso de relatos. Pedidle a vuestro profesor o profesora que os ayude a buscar en la red cuáles son los que ahora están vigentes y enviadlos.

Pero, si además sois UNA CLASE MUY VALIENTE, podríais escoger el mejor de todos, corregirlo, aportar todas las ideas que se os ocurran, volverlo a corregir, dejarlo reposar un poquito, dárselo a leer a vuestros padres y/o a algún compañero de confianza, pedidle una opinión sincera, volverlo a repasar (sí, ya sé que es la tercera vez, pero nunca es suficiente), y presentadlo entre todos al concurso. ¡MUCHA SUERTE!

Saber más

Más allá de la clase: compartir con otros que también escriben

Si habéis cogido gusto a esto de escribir, tenéis la cabeza llena de ideas y os gustaría que otros conociesen vuestros textos y os ayudasen a mejorar, podríais ingresar en un grupo de escritores. Quizá haya alguno en tu localidad, pero si eso no es posible Internet ofrece muchas posibilidades. Como ejemplo, mirad en este enlace:

http://portal.bibliotecasvirtuales.com/foros/
comunidad-virtual-de-escritores/
comunidad-virtual-de-escritores-juveniles

Recordad que a medida que queráis seguir creciendo como escritores la calidad de vuestros escritos tendrá que mejorar, por lo que las críticas, sugerencias y orientaciones de los demás serán muy importantes. También tenéis aquí unos consejos:

LITERATURA/TEXTOS_LITERARIOS/
CUENTOS/contar/pautastextonarrativo.htm

Recursos

Procesador de textos
  • Writer

Procesador de textos multiplataforma que forma parte del conjunto de aplicaciones de la “suite” ofimática OpenOffice.org:

http://es.openoffice.org/

  • Google docs. Programa basado en la Web para crear documentos en línea con la posibilidad de colaborar en grupo: http://docs.google.com/
Motor de búsqueda
Blogs
  • Blogger

http://www.blogger.com

Espacio para crear “blogs” personales.

  • Blogger en vídeo

http://www.youtube.com/watch?v=kmvP1QCaubY

Referencias web
 
  • Scrip

Capítulo “La banda de los pies sucios”. Pobre Manolito. Elvira Lindo.

http://www.scribd.com/doc/32064017/Lindo-Elvira-Pobre-Manolito

  • Listado completo de los elementos de la narración:

http://www.materialesdelengua.org/LENGUA/tipologia/narracion/narracion.htm

Saber más sobre la narración y los elementos que la forman, cómo se construye una historia, etc.

  • Textos narrativos literarios para seguir leyendo:

http://literart.com/antologia/antocuentos.htm

Aquí tenéis más ejemplos de textos narrativos. Como veis, son muchos los cuentos que podéis leer en esta página. Además, comprobad que el texto narrativo, muy a menudo utiliza la descripción y el diálogo.

  • Más allá de la clase: compartir con otros que también escriben

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Capítulo “La banda de los pies sucios”. Pobre Manolito. Elvira Lindo.

http://www.scribd.com/doc/32064017/Lindo-Elvira-Pobre-Manolito

  • Listado completo de los elementos de la narración:

http://www.materialesdelengua.org/LENGUA/tipologia/narracion/narracion.htm

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  • Textos narrativos literarios para seguir leyendo:

http://literart.com/antologia/antocuentos.htm

Aquí tenéis más ejemplos de textos narrativos. Como veis, son muchos los cuentos que podéis leer en esta página. Además, comprobad que el texto narrativo, muy a menudo utiliza la descripción y el diálogo.

  • Más allá de la clase: compartir con otros que también escriben

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Recordad que a medida que queráis seguir creciendo como escritores la calidad de vuestros escritos tendrá que mejorar, por lo que las crítcas, sugerencias y orientaciones de los demás serán muy importantes. También tenéis aquí unos consejos:

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Narrador/a

Es la persona que cuenta los hechos. No se debe confundir con el/la autor/a del texto. El/La autor/a es la persona real, de carne y hueso, que se inventa la historia, pero el/la narrador/a es quien, dentro de esa historia, nos cuenta las cosas. Mirad el ejemplo que tenéis a continuación en el texto de Manolito Gafotas.

En primera persona

El narrador ha participado en los hechos contados o los ha visto.

En segunda persona

El narrador se dirige a sí mismo.

En tercera persona

El narrador no forma parte de la historia, sino que se sitúa fuera de ella. Cuenta lo que le ha sucedido a otros.

Principales

Protagonista: desempeña la función fundamental.

Antagonista: quien se opone al protagonista.

Secundarios

Menos importantes que los principales

Comparsas

Aparecen sólo fugazmente.

Redondos

Presentan evolución psicológica, son complejos y no se pueden describir con pocas palabras.

Planos

Son personajes tipo, se caracterizan a grandes rasgos y no evolucionan a lo largo del texto.

Tiempo externo

Época en la que suceden los hechos narrados: el Imperio Romano, la Edad Media, la época actual… o incluso un futuro fantástico que nos imaginemos.

Tiempo interno

Cuánto dura la acción desde que empieza hasta que termina: unas horas, un día, varios días, meses, años…

Espacio

Es el lugar donde suceden los hechos. Puede ser uno sólo o varios: una calle de una ciudad, una casa, la estación de ferrocarril, un país…

Normalmente, el narrador suele utilizar la descripción para “dibujarnos” los lugares en los que se mueven los protagonistas.

Tiempo

Son los hechos que se relatan. Normalmente, en los textos narrativos organizamos la estructura de la acción en tres partes: PLANTEAMIENTO (presentamos la situación, los personajes, el espacio…), NUDO (los acontecimientos que desarrollan el conflicto) y DESENLACE (resolución del conflicto).

LA BANDA DE LOS PIES SUCIOS

La tarde de aquel sábado histórico nos comimos seis bolsas de patatas, dos de panchitos, dos de cortezas y seis de fritos. Todo eso lo regamos con unas Coca–colas de la cosecha del 95 y nos vimos una película de unos niños de esos que viven al lado de un acantilado, que forman una pandilla que investiga casos criminales y que tienen una contraseña y un cobertizo y un perro al que sólo le falta hablar.

Estábamos en casa del Orejones, de izquierda a derecha tirados en el sofá: Arturo Román, yo, el Orejones y Paquito Medina, y en los dos sillones, Yihad y el Imbécil. Yihad hacía chistes sobre esos niños y todos nos reíamos de sus contraseñas y de sus citas secretas. Estábamos en plena risa, tirándonos unos encima de otros en el sofá por lo mucho que nos gustaba burlarnos de la pandillita, cuando dijo Yihad:

–Nosotros no vamos a ser menos: tenemos que buscar un buen nombre para nuestra panda.

A los cinco minutos estábamos todos sentados buscando nombres, contraseñas y lugares secretos de reunión. Te preguntarás qué hacíamos imitando a esos de los que nos burlábamos tanto. Es una buena pregunta y sólo tiene una respuesta: no somos niños de fiar. Nunca deposites tu confianza en nosotros.

Lo que estuvo claro desde la constitución de nuestra banda es que el jefe indiscutible sería Yihad, cosa que ya sabíamos desde el principio de los tiempos, con banda o sin ella. Luego tuvimos que buscarle un nombre, y no es por tirarme el folio, pero fue a mí a quien se le ocurrió:

–Ahora que la sita Asunción nos hace lavarnos a tope todos los días para no morir asfixiada, podríamos llamarnos la banda de los Pies Sucios y hacer honor a nuestro nombre – diciendo esto me sentía completamente salvaje, yeah.

–Serás tú el que puedas, porque a mí desde que la sita dijo que olíamos putrefactamente mi madre no me deja salir si no me he lavado con estropajo todas las partes de mi cuerpo –dijo el Orejones.

–Ni a mí –dijo Paquito Medina.

La cruda realidad nos había chafado mi gran idea.

–Entonces nos llamaremos Pies Limpios – se le ocurrió al Orejones.

Le miramos de arriba abajo. ¡Pies Limpios! Una banda decente jamás se llamaría Pies Limpios. La desolación inundó el salón del Orejones.

  • Bueno, qué pasa, actuaremos sólo los fines de semana, cuando podamos ser los auténticos Pies Sucios – esto lo dijo Yihad quitándose los calcetines y pisando el suelo.

Aquel fue el principio de los Pies Sucios, aquella mítica banda de Carabanchel Alto que actuaba solamente sábados y domingos, que tenía como meta en la vida luchar contra el mal, que no tenía un perro cinematográfico, pero se conformó con la Boni, la perra de la Luisa (a la que había que llevar en brazos porque no era exactamente una perra de acción), y que no tenía un cobertizo pero que fijó el lugar de reunión en el Árbol del Ahorcado.

Los Pies Sucios debían salir por pies de casa antes de que una madre les rompiera el hechizo de su poder con agua y jabón. Los Pies Sucios se descalzaban en la calle y pisaban el suelo sin piedad hasta conseguir unos pies terriblemente negros. Los Pies Sucios tuvieron un tesorero, que se llamaba Manolito Gafotas. A este tipo le nombraron tesorero porque era un tipo de fiar y porque tenía un cerdo-hucha libre para poder meter el dinero de la banda. El dinero de los Pies Sucios se utilizaría sólo para las misiones especiales.

La primera misión especial que el jefe de los Pies Sucios propuso fue echar a los tíos del Instituto Baronesa Thyssen del parque del Ahorcado, porque habían tomado el parque como un campo de fútbol y no dejaban a los viejos y a los niños pequeños disfrutar de las magníficas instalaciones del parque con tranquilidad (las magníficas instalaciones son un banco, dos columpios, la tierra y el propio Árbol del Ahorcado). Cuando el jefe pidió voluntarios para tan arriesgada misión nadie levantó la mano. ¿Por qué? Porque los Pies Sucios aman demasiado la vida para enfrentarse con unos tíos que gastan un 43 de pie. El jefe (Yihad) dijo que no importaba que no hubiera voluntarios porque iríamos a la fuerza.

Aquel domingo maldito los Pies Sucios salieron de sus casas, se descalzaron en el parque y se sentaron a esperar a que llegara la banda del Baronesa.

A los tres cuartos de hora aparecieron. Ni nos miraron. Empezaron a tirarse el balón como bestias. Yihad nos hizo una seña y con el miedo en el cuerpo salimos al ruedo a actuar. Nos pusimos en mitad del parque para no dejarles jugar. Allí estábamos, descalzos: Paquito Medina, Arturo Román, Orejones, Yihad, Manolito y el Imbécil, los Pies Sucios.

– ¡Quitaos de en medio, enanos! – gritó uno de los Thyssen.

Pero como no nos quitamos siguieron jugando sobre nuestras cabezas. El balón sobrevolaba mis pensamientos. Por un momento me sentí como uno de esos pobres bolos a los que hay que cargarse en las boleras. Pensé en mis gafas, en lo poco que me habían durado estas últimas. Sólo se oía el chup–chup que hace el Imbécil con el chupete cuando está nervioso y las patadas que los del Baronesa daban al balón. Cerré los ojos porque me imaginaba que de un momento a otro un balonazo me derribaría y no quería verlo. No soy un niño masoquista. Pero cuando los abrí no era yo el que estaba en el suelo...

Había sucedido algo nuevo en la historia de Carabanchel Alto; por una vez en la vida no había sido yo el herido, el que estaba en el suelo era Yihad, que se llevaba la mano a la cara.

  • La culpa la habéis tenido vosotros por molestar – dijo uno del Thyssen.

Los Pies Sucios retiraron a su jefe, que no podía abrir el ojo derecho. Los del Baronesa siguieron jugando como si nada en cuanto nos llevamos arrastrando al herido. Fue la primera baja de la banda y la última, porque el jefe decidió que ese tipo de misiones especiales eran una tontería, que en realidad la tranquilidad de los ancianos y los niños le importaba un pepino.

– ¿A qué nos dedicaremos ahora? – preguntó el Orejones.

  • Seremos una asociación de carácter cultural – dijo Yihad.

Así que decidimos que el dinero del cerdo–hucha se dedicaría a actividades del tipo de visitar el puesto del señor Mariano, llenar una bolsa de chucherías y ver una película en casa del Orejones.

Volvíamos a estar como siempre, pero con tesorero. Bueno, era emocionante formar parte de la Asociación Cultural Pies Sucios y compartir el dinero con tus mejores amigos. Los sábados llegábamos a casa del Orejones, nos descalzábamos y nos veíamos una película y acabábamos con nuestras existencias y las de la madre del Orejones, que es una madre de película tridimensional. Luego, ya tarde, cuando los del Thyssen habían acabado su partido y se habían ido a los billares, íbamos al parque del Ahorcado y allí jugábamos a la película. Si había sido Robin de los Bosques, pues a Robin; si había sido Batman, pues a Batman; si Los Tres Mosqueteros, pues a los Tres Mosqueteros (Yihad siempre tenía que ser D'Artagnan; yo tenía que conformarme con lo que me cayera. En una ocasión me tocó ser el cardenal Richelieu.).

La tercera semana de vida de nuestra Asociación Cultural Pies Sucios había empezado a ocurrir una cosa muy extraña: cada vez aportábamos más dinero a la Asociación y cada vez había menos dinero. Yo había logrado disimular las pérdidas poniendo dinero de mi cerdo particular, pero llegó un momento en que los dos cerdos estaban en las últimas.

Me presenté sudando a una de nuestras sesiones en casa del Orejones. Las cuentas no me cuadraban y temía la expulsión. No pudimos comprar casi nada, pero me libré del castigo del jefe porque el Imbécil compartió su bolsa de chucherías con todo el mundo. Era una bolsa tremenda. El Imbécil iba ganando popularidad mientras yo la iba perdiendo. Se estaba convirtiendo en el protegido de Yihad. Eso era terrible para mí: era como tener al enemigo en casa.

– ¿Qué haces con nuestro dinero, Manolito? – gritó Yihad.

– ¡Eso! ¿Qué haces? – gritaron rodeándome mis mejores amigos.

Estaban a punto de hacerme un consejo de guerra cuando el Imbécil dijo:

  • El nene compra con el cerdo.

Dicho esto, y con todo el morro del mundo, se sacó un montón de monedas del bolsillo y se las puso en la mano a Yihad con una sonrisa de oreja a oreja (y tiene las orejas muy separadas). El Imbécil había estado abriéndole la tripa al cerdo todo el tiempo, comprando por su cuenta y haciéndonos regalos con nuestro propio dinero.

Nos comimos el resto, nos vimos la película y disolvimos la Asociación. Podíamos hacer lo mismo sin asociación ni nada. Al fin y al cabo siempre éramos los mismos, jugando a lo mismo y comiendo las mismas marranadas. La diferencia: cada uno con su dinero en el bolsillo, así no habría problemas ni cuentas pendientes. Los Pies Sucios no volvieron a actuar.

Aquella tarde, cuando volví a casa, mi madre borró el último recuerdo de la Asociación poniéndome los pies debajo del grifo. De algo estaba seguro: si alguno de nosotros tenía sangre fría suficiente para dirigir una banda organizada ese era... el Imbécil.


ELVIRA LINDO
Todo Manolito
Alfaguara

LA BANDA DE LOS PIES SUCIOS

La tarde de aquel sábado histórico nos comimos seis bolsas de patatas, dos de panchitos, dos de cortezas y seis de fritos. Todo eso lo regamos con unas Coca–colas de la cosecha del 95 y nos vimos una película de unos niños de esos que viven al lado de un acantilado, que forman una pandilla que investiga casos criminales y que tienen una contraseña y un cobertizo y un perro al que sólo le falta hablar.

Estábamos en casa del Orejones, de izquierda a derecha tirados en el sofá: Arturo Román, yo, el Orejones y Paquito Medina, y en los dos sillones, Yihad y el Imbécil. Yihad hacía chistes sobre esos niños y todos nos reíamos de sus contraseñas y de sus citas secretas. Estábamos en plena risa, tirándonos unos encima de otros en el sofá por lo mucho que nos gustaba burlarnos de la pandillita, cuando dijo Yihad:

–Nosotros no vamos a ser menos: tenemos que buscar un buen nombre para nuestra panda.

A los cinco minutos estábamos todos sentados buscando nombres, contraseñas y lugares secretos de reunión. Te preguntarás qué hacíamos imitando a esos de los que nos burlábamos tanto. Es una buena pregunta y sólo tiene una respuesta: no somos niños de fiar. Nunca deposites tu confianza en nosotros.

Lo que estuvo claro desde la constitución de nuestra banda es que el jefe indiscutible sería Yihad, cosa que ya sabíamos desde el principio de los tiempos, con banda o sin ella. Luego tuvimos que buscarle un nombre, y no es por tirarme el folio, pero fue a mí a quien se le ocurrió:

–Ahora que la sita Asunción nos hace lavarnos a tope todos los días para no morir asfixiada, podríamos llamarnos la banda de los Pies Sucios y hacer honor a nuestro nombre – diciendo esto me sentía completamente salvaje, yeah.

–Serás tú el que puedas, porque a mí desde que la sita dijo que olíamos putrefactamente mi madre no me deja salir si no me he lavado con estropajo todas las partes de mi cuerpo –dijo el Orejones.

–Ni a mí –dijo Paquito Medina.

La cruda realidad nos había chafado mi gran idea.

–Entonces nos llamaremos Pies Limpios – se le ocurrió al Orejones.

Le miramos de arriba abajo. ¡Pies Limpios! Una banda decente jamás se llamaría Pies Limpios. La desolación inundó el salón del Orejones.

  • Bueno, qué pasa, actuaremos sólo los fines de semana, cuando podamos ser los auténticos Pies Sucios – esto lo dijo Yihad quitándose los calcetines y pisando el suelo.

Aquel fue el principio de los Pies Sucios, aquella mítica banda de Carabanchel Alto que actuaba solamente sábados y domingos, que tenía como meta en la vida luchar contra el mal, que no tenía un perro cinematográfico, pero se conformó con la Boni, la perra de la Luisa (a la que había que llevar en brazos porque no era exactamente una perra de acción), y que no tenía un cobertizo pero que fijó el lugar de reunión en el Árbol del Ahorcado.

Los Pies Sucios debían salir por pies de casa antes de que una madre les rompiera el hechizo de su poder con agua y jabón. Los Pies Sucios se descalzaban en la calle y pisaban el suelo sin piedad hasta conseguir unos pies terriblemente negros. Los Pies Sucios tuvieron un tesorero, que se llamaba Manolito Gafotas. A este tipo le nombraron tesorero porque era un tipo de fiar y porque tenía un cerdo-hucha libre para poder meter el dinero de la banda. El dinero de los Pies Sucios se utilizaría sólo para las misiones especiales.

La primera misión especial que el jefe de los Pies Sucios propuso fue echar a los tíos del Instituto Baronesa Thyssen del parque del Ahorcado, porque habían tomado el parque como un campo de fútbol y no dejaban a los viejos y a los niños pequeños disfrutar de las magníficas instalaciones del parque con tranquilidad (las magníficas instalaciones son un banco, dos columpios, la tierra y el propio Árbol del Ahorcado). Cuando el jefe pidió voluntarios para tan arriesgada misión nadie levantó la mano. ¿Por qué? Porque los Pies Sucios aman demasiado la vida para enfrentarse con unos tíos que gastan un 43 de pie. El jefe (Yihad) dijo que no importaba que no hubiera voluntarios porque iríamos a la fuerza.

Aquel domingo maldito los Pies Sucios salieron de sus casas, se descalzaron en el parque y se sentaron a esperar a que llegara la banda del Baronesa.

A los tres cuartos de hora aparecieron. Ni nos miraron. Empezaron a tirarse el balón como bestias. Yihad nos hizo una seña y con el miedo en el cuerpo salimos al ruedo a actuar. Nos pusimos en mitad del parque para no dejarles jugar. Allí estábamos, descalzos: Paquito Medina, Arturo Román, Orejones, Yihad, Manolito y el Imbécil, los Pies Sucios.

– ¡Quitaos de en medio, enanos! – gritó uno de los Thyssen.

Pero como no nos quitamos siguieron jugando sobre nuestras cabezas. El balón sobrevolaba mis pensamientos. Por un momento me sentí como uno de esos pobres bolos a los que hay que cargarse en las boleras. Pensé en mis gafas, en lo poco que me habían durado estas últimas. Sólo se oía el chup–chup que hace el Imbécil con el chupete cuando está nervioso y las patadas que los del Baronesa daban al balón. Cerré los ojos porque me imaginaba que de un momento a otro un balonazo me derribaría y no quería verlo. No soy un niño masoquista. Pero cuando los abrí no era yo el que estaba en el suelo...

Había sucedido algo nuevo en la historia de Carabanchel Alto; por una vez en la vida no había sido yo el herido, el que estaba en el suelo era Yihad, que se llevaba la mano a la cara.

  • La culpa la habéis tenido vosotros por molestar – dijo uno del Thyssen.

Los Pies Sucios retiraron a su jefe, que no podía abrir el ojo derecho. Los del Baronesa siguieron jugando como si nada en cuanto nos llevamos arrastrando al herido. Fue la primera baja de la banda y la última, porque el jefe decidió que ese tipo de misiones especiales eran una tontería, que en realidad la tranquilidad de los ancianos y los niños le importaba un pepino.

– ¿A qué nos dedicaremos ahora? – preguntó el Orejones.

  • Seremos una asociación de carácter cultural – dijo Yihad.

Así que decidimos que el dinero del cerdo–hucha se dedicaría a actividades del tipo de visitar el puesto del señor Mariano, llenar una bolsa de chucherías y ver una película en casa del Orejones.

Volvíamos a estar como siempre, pero con tesorero. Bueno, era emocionante formar parte de la Asociación Cultural Pies Sucios y compartir el dinero con tus mejores amigos. Los sábados llegábamos a casa del Orejones, nos descalzábamos y nos veíamos una película y acabábamos con nuestras existencias y las de la madre del Orejones, que es una madre de película tridimensional. Luego, ya tarde, cuando los del Thyssen habían acabado su partido y se habían ido a los billares, íbamos al parque del Ahorcado y allí jugábamos a la película. Si había sido Robin de los Bosques, pues a Robin; si había sido Batman, pues a Batman; si Los Tres Mosqueteros, pues a los Tres Mosqueteros (Yihad siempre tenía que ser D'Artagnan; yo tenía que conformarme con lo que me cayera. En una ocasión me tocó ser el cardenal Richelieu.).

La tercera semana de vida de nuestra Asociación Cultural Pies Sucios había empezado a ocurrir una cosa muy extraña: cada vez aportábamos más dinero a la Asociación y cada vez había menos dinero. Yo había logrado disimular las pérdidas poniendo dinero de mi cerdo particular, pero llegó un momento en que los dos cerdos estaban en las últimas.

Me presenté sudando a una de nuestras sesiones en casa del Orejones. Las cuentas no me cuadraban y temía la expulsión. No pudimos comprar casi nada, pero me libré del castigo del jefe porque el Imbécil compartió su bolsa de chucherías con todo el mundo. Era una bolsa tremenda. El Imbécil iba ganando popularidad mientras yo la iba perdiendo. Se estaba convirtiendo en el protegido de Yihad. Eso era terrible para mí: era como tener al enemigo en casa.

¿Qué haces con nuestro dinero, Manolito? – gritó Yihad.

– ¡Eso! ¿Qué haces? – gritaron rodeándome mis mejores amigos.

Estaban a punto de hacerme un consejo de guerra cuando el Imbécil dijo:

  • El nene compra con el cerdo.

Dicho esto, y con todo el morro del mundo, se sacó un montón de monedas del bolsillo y se las puso en la mano a Yihad con una sonrisa de oreja a oreja (y tiene las orejas muy separadas). El Imbécil había estado abriéndole la tripa al cerdo todo el tiempo, comprando por su cuenta y haciéndonos regalos con nuestro propio dinero.

Nos comimos el resto, nos vimos la película y disolvimos la Asociación. Podíamos hacer lo mismo sin asociación ni nada. Al fin y al cabo siempre éramos los mismos, jugando a lo mismo y comiendo las mismas marranadas. La diferencia: cada uno con su dinero en el bolsillo, así no habría problemas ni cuentas pendientes. Los Pies Sucios no volvieron a actuar.

Aquella tarde, cuando volví a casa, mi madre borró el último recuerdo de la Asociación poniéndome los pies debajo del grifo. De algo estaba seguro: si alguno de nosotros tenía sangre fría suficiente para dirigir una banda organizada ese era... el Imbécil.


ELVIRA LINDO
Todo Manolito
Alfaguara

LA BANDA DE LOS PIES SUCIOS

La tarde de aquel sábado histórico nos comimos seis bolsas de patatas, dos de panchitos, dos de cortezas y seis de fritos. Todo eso lo regamos con unas Coca–colas de la cosecha del 95 y nos vimos una película de unos niños de esos que viven al lado de un acantilado, que forman una pandilla que investiga casos criminales y que tienen una contraseña y un cobertizo y un perro al que sólo le falta hablar.

Estábamos en casa del Orejones, de izquierda a derecha tirados en el sofá: Arturo Román, yo, el Orejones y Paquito Medina, y en los dos sillones, Yihad y el Imbécil. Yihad hacía chistes sobre esos niños y todos nos reíamos de sus contraseñas y de sus citas secretas. Estábamos en plena risa, tirándonos unos encima de otros en el sofá por lo mucho que nos gustaba burlarnos de la pandillita, cuando dijo Yihad:

–Nosotros no vamos a ser menos: tenemos que buscar un buen nombre para nuestra panda.

A los cinco minutos estábamos todos sentados buscando nombres, contraseñas y lugares secretos de reunión. Te preguntarás qué hacíamos imitando a esos de los que nos burlábamos tanto. Es una buena pregunta y sólo tiene una respuesta: no somos niños de fiar. Nunca deposites tu confianza en nosotros.

Lo que estuvo claro desde la constitución de nuestra banda es que el jefe indiscutible sería Yihad, cosa que ya sabíamos desde el principio de los tiempos, con banda o sin ella. Luego tuvimos que buscarle un nombre, y no es por tirarme el folio, pero fue a mí a quien se le ocurrió:

–Ahora que la sita Asunción nos hace lavarnos a tope todos los días para no morir asfixiada, podríamos llamarnos la banda de los Pies Sucios y hacer honor a nuestro nombre – diciendo esto me sentía completamente salvaje, yeah.

–Serás tú el que puedas, porque a mí desde que la sita dijo que olíamos putrefactamente mi madre no me deja salir si no me he lavado con estropajo todas las partes de mi cuerpo –dijo el Orejones.

–Ni a mí –dijo Paquito Medina.

La cruda realidad nos había chafado mi gran idea.

–Entonces nos llamaremos Pies Limpios – se le ocurrió al Orejones.

Le miramos de arriba abajo. ¡Pies Limpios! Una banda decente jamás se llamaría Pies Limpios. La desolación inundó el salón del Orejones.

  • Bueno, qué pasa, actuaremos sólo los fines de semana, cuando podamos ser los auténticos Pies Sucios – esto lo dijo Yihad quitándose los calcetines y pisando el suelo.

Aquel fue el principio de los Pies Sucios, aquella mítica banda de Carabanchel Alto que actuaba solamente sábados y domingos, que tenía como meta en la vida luchar contra el mal, que no tenía un perro cinematográfico, pero se conformó con la Boni, la perra de la Luisa (a la que había que llevar en brazos porque no era exactamente una perra de acción), y que no tenía un cobertizo pero que fijó el lugar de reunión en el Árbol del Ahorcado.

Los Pies Sucios debían salir por pies de casa antes de que una madre les rompiera el hechizo de su poder con agua y jabón. Los Pies Sucios se descalzaban en la calle y pisaban el suelo sin piedad hasta conseguir unos pies terriblemente negros. Los Pies Sucios tuvieron un tesorero, que se llamaba Manolito Gafotas. A este tipo le nombraron tesorero porque era un tipo de fiar y porque tenía un cerdo-hucha libre para poder meter el dinero de la banda. El dinero de los Pies Sucios se utilizaría sólo para las misiones especiales.

La primera misión especial que el jefe de los Pies Sucios propuso fue echar a los tíos del Instituto Baronesa Thyssen del parque del Ahorcado, porque habían tomado el parque como un campo de fútbol y no dejaban a los viejos y a los niños pequeños disfrutar de las magníficas instalaciones del parque con tranquilidad (las magníficas instalaciones son un banco, dos columpios, la tierra y el propio Árbol del Ahorcado). Cuando el jefe pidió voluntarios para tan arriesgada misión nadie levantó la mano. ¿Por qué? Porque los Pies Sucios aman demasiado la vida para enfrentarse con unos tíos que gastan un 43 de pie. El jefe (Yihad) dijo que no importaba que no hubiera voluntarios porque iríamos a la fuerza.

Aquel domingo maldito los Pies Sucios salieron de sus casas, se descalzaron en el parque y se sentaron a esperar a que llegara la banda del Baronesa.

A los tres cuartos de hora aparecieron. Ni nos miraron. Empezaron a tirarse el balón como bestias. Yihad nos hizo una seña y con el miedo en el cuerpo salimos al ruedo a actuar. Nos pusimos en mitad del parque para no dejarles jugar. Allí estábamos, descalzos: Paquito Medina, Arturo Román, Orejones, Yihad, Manolito y el Imbécil, los Pies Sucios.

– ¡Quitaos de en medio, enanos! – gritó uno de los Thyssen.

Pero como no nos quitamos siguieron jugando sobre nuestras cabezas. El balón sobrevolaba mis pensamientos. Por un momento me sentí como uno de esos pobres bolos a los que hay que cargarse en las boleras. Pensé en mis gafas, en lo poco que me habían durado estas últimas. Sólo se oía el chup–chup que hace el Imbécil con el chupete cuando está nervioso y las patadas que los del Baronesa daban al balón. Cerré los ojos porque me imaginaba que de un momento a otro un balonazo me derribaría y no quería verlo. No soy un niño masoquista. Pero cuando los abrí no era yo el que estaba en el suelo...

Había sucedido algo nuevo en la historia de Carabanchel Alto; por una vez en la vida no había sido yo el herido, el que estaba en el suelo era Yihad, que se llevaba la mano a la cara.

  • La culpa la habéis tenido vosotros por molestar – dijo uno del Thyssen.

Los Pies Sucios retiraron a su jefe, que no podía abrir el ojo derecho. Los del Baronesa siguieron jugando como si nada en cuanto nos llevamos arrastrando al herido. Fue la primera baja de la banda y la última, porque el jefe decidió que ese tipo de misiones especiales eran una tontería, que en realidad la tranquilidad de los ancianos y los niños le importaba un pepino.

– ¿A qué nos dedicaremos ahora? – preguntó el Orejones.

  • Seremos una asociación de carácter cultural – dijo Yihad.

Así que decidimos que el dinero del cerdo–hucha se dedicaría a actividades del tipo de visitar el puesto del señor Mariano, llenar una bolsa de chucherías y ver una película en casa del Orejones.

Volvíamos a estar como siempre, pero con tesorero. Bueno, era emocionante formar parte de la Asociación Cultural Pies Sucios y compartir el dinero con tus mejores amigos. Los sábados llegábamos a casa del Orejones, nos descalzábamos y nos veíamos una película y acabábamos con nuestras existencias y las de la madre del Orejones, que es una madre de película tridimensional. Luego, ya tarde, cuando los del Thyssen habían acabado su partido y se habían ido a los billares, íbamos al parque del Ahorcado y allí jugábamos a la película. Si había sido Robin de los Bosques, pues a Robin; si había sido Batman, pues a Batman; si Los Tres Mosqueteros, pues a los Tres Mosqueteros (Yihad siempre tenía que ser D'Artagnan; yo tenía que conformarme con lo que me cayera. En una ocasión me tocó ser el cardenal Richelieu.).

La tercera semana de vida de nuestra Asociación Cultural Pies Sucios había empezado a ocurrir una cosa muy extraña: cada vez aportábamos más dinero a la Asociación y cada vez había menos dinero. Yo había logrado disimular las pérdidas poniendo dinero de mi cerdo particular, pero llegó un momento en que los dos cerdos estaban en las últimas.

Me presenté sudando a una de nuestras sesiones en casa del Orejones. Las cuentas no me cuadraban y temía la expulsión. No pudimos comprar casi nada, pero me libré del castigo del jefe porque el Imbécil compartió su bolsa de chucherías con todo el mundo. Era una bolsa tremenda. El Imbécil iba ganando popularidad mientras yo la iba perdiendo. Se estaba convirtiendo en el protegido de Yihad. Eso era terrible para mí: era como tener al enemigo en casa.

– ¿Qué haces con nuestro dinero, Manolito? – gritó Yihad.

– ¡Eso! ¿Qué haces? – gritaron rodeándome mis mejores amigos.

Estaban a punto de hacerme un consejo de guerra cuando el Imbécil dijo:

  • El nene compra con el cerdo.

Dicho esto, y con todo el morro del mundo, se sacó un montón de monedas del bolsillo y se las puso en la mano a Yihad con una sonrisa de oreja a oreja (y tiene las orejas muy separadas). El Imbécil había estado abriéndole la tripa al cerdo todo el tiempo, comprando por su cuenta y haciéndonos regalos con nuestro propio dinero.

Nos comimos el resto, nos vimos la película y disolvimos la Asociación. Podíamos hacer lo mismo sin asociación ni nada. Al fin y al cabo siempre éramos los mismos, jugando a lo mismo y comiendo las mismas marranadas. La diferencia: cada uno con su dinero en el bolsillo, así no habría problemas ni cuentas pendientes. Los Pies Sucios no volvieron a actuar.

Aquella tarde, cuando volví a casa, mi madre borró el último recuerdo de la Asociación poniéndome los pies debajo del grifo. De algo estaba seguro: si alguno de nosotros tenía sangre fría suficiente para dirigir una banda organizada ese era... el Imbécil.


ELVIRA LINDO
Todo Manolito
Alfaguara

LA BANDA DE LOS PIES SUCIOS

La tarde de aquel sábado histórico nos comimos seis bolsas de patatas, dos de panchitos, dos de cortezas y seis de fritos. Todo eso lo regamos con unas Coca–colas de la cosecha del 95 y nos vimos una película de unos niños de esos que viven al lado de un acantilado, que forman una pandilla que investiga casos criminales y que tienen una contraseña y un cobertizo y un perro al que sólo le falta hablar.

Estábamos en casa del Orejones, de izquierda a derecha tirados en el sofá: Arturo Román, yo, el Orejones y Paquito Medina, y en los dos sillones, Yihad y el Imbécil. Yihad hacía chistes sobre esos niños y todos nos reíamos de sus contraseñas y de sus citas secretas. Estábamos en plena risa, tirándonos unos encima de otros en el sofá por lo mucho que nos gustaba burlarnos de la pandillita, cuando dijo Yihad:

–Nosotros no vamos a ser menos: tenemos que buscar un buen nombre para nuestra panda.

A los cinco minutos estábamos todos sentados buscando nombres, contraseñas y lugares secretos de reunión. Te preguntarás qué hacíamos imitando a esos de los que nos burlábamos tanto. Es una buena pregunta y sólo tiene una respuesta: no somos niños de fiar. Nunca deposites tu confianza en nosotros.

Lo que estuvo claro desde la constitución de nuestra banda es que el jefe indiscutible sería Yihad, cosa que ya sabíamos desde el principio de los tiempos, con banda o sin ella. Luego tuvimos que buscarle un nombre, y no es por tirarme el folio, pero fue a mí a quien se le ocurrió:

–Ahora que la sita Asunción nos hace lavarnos a tope todos los días para no morir asfixiada, podríamos llamarnos la banda de los Pies Sucios y hacer honor a nuestro nombre – diciendo esto me sentía completamente salvaje, yeah.

–Serás tú el que puedas, porque a mí desde que la sita dijo que olíamos putrefactamente mi madre no me deja salir si no me he lavado con estropajo todas las partes de mi cuerpo –dijo el Orejones.

–Ni a mí –dijo Paquito Medina.

La cruda realidad nos había chafado mi gran idea.

–Entonces nos llamaremos Pies Limpios – se le ocurrió al Orejones.

Le miramos de arriba abajo. ¡Pies Limpios! Una banda decente jamás se llamaría Pies Limpios. La desolación inundó el salón del Orejones.

  • Bueno, qué pasa, actuaremos sólo los fines de semana, cuando podamos ser los auténticos Pies Sucios – esto lo dijo Yihad quitándose los calcetines y pisando el suelo.

Aquel fue el principio de los Pies Sucios, aquella mítica banda de Carabanchel Alto que actuaba solamente sábados y domingos, que tenía como meta en la vida luchar contra el mal, que no tenía un perro cinematográfico, pero se conformó con la Boni, la perra de la Luisa (a la que había que llevar en brazos porque no era exactamente una perra de acción), y que no tenía un cobertizo pero que fijó el lugar de reunión en el Árbol del Ahorcado.

Los Pies Sucios debían salir por pies de casa antes de que una madre les rompiera el hechizo de su poder con agua y jabón. Los Pies Sucios se descalzaban en la calle y pisaban el suelo sin piedad hasta conseguir unos pies terriblemente negros. Los Pies Sucios tuvieron un tesorero, que se llamaba Manolito Gafotas. A este tipo le nombraron tesorero porque era un tipo de fiar y porque tenía un cerdo-hucha libre para poder meter el dinero de la banda. El dinero de los Pies Sucios se utilizaría sólo para las misiones especiales.

La primera misión especial que el jefe de los Pies Sucios propuso fue echar a los tíos del Instituto Baronesa Thyssen del parque del Ahorcado, porque habían tomado el parque como un campo de fútbol y no dejaban a los viejos y a los niños pequeños disfrutar de las magníficas instalaciones del parque con tranquilidad (las magníficas instalaciones son un banco, dos columpios, la tierra y el propio Árbol del Ahorcado). Cuando el jefe pidió voluntarios para tan arriesgada misión nadie levantó la mano. ¿Por qué? Porque los Pies Sucios aman demasiado la vida para enfrentarse con unos tíos que gastan un 43 de pie. El jefe (Yihad) dijo que no importaba que no hubiera voluntarios porque iríamos a la fuerza.

Aquel domingo maldito los Pies Sucios salieron de sus casas, se descalzaron en el parque y se sentaron a esperar a que llegara la banda del Baronesa.

A los tres cuartos de hora aparecieron. Ni nos miraron. Empezaron a tirarse el balón como bestias. Yihad nos hizo una seña y con el miedo en el cuerpo salimos al ruedo a actuar. Nos pusimos en mitad del parque para no dejarles jugar. Allí estábamos, descalzos: Paquito Medina, Arturo Román, Orejones, Yihad, Manolito y el Imbécil, los Pies Sucios.

– ¡Quitaos de en medio, enanos! – gritó uno de los Thyssen.

Pero como no nos quitamos siguieron jugando sobre nuestras cabezas. El balón sobrevolaba mis pensamientos. Por un momento me sentí como uno de esos pobres bolos a los que hay que cargarse en las boleras. Pensé en mis gafas, en lo poco que me habían durado estas últimas. Sólo se oía el chup–chup que hace el Imbécil con el chupete cuando está nervioso y las patadas que los del Baronesa daban al balón. Cerré los ojos porque me imaginaba que de un momento a otro un balonazo me derribaría y no quería verlo. No soy un niño masoquista. Pero cuando los abrí no era yo el que estaba en el suelo...

Había sucedido algo nuevo en la historia de Carabanchel Alto; por una vez en la vida no había sido yo el herido, el que estaba en el suelo era Yihad, que se llevaba la mano a la cara.

  • La culpa la habéis tenido vosotros por molestar – dijo uno del Thyssen.

Los Pies Sucios retiraron a su jefe, que no podía abrir el ojo derecho. Los del Baronesa siguieron jugando como si nada en cuanto nos llevamos arrastrando al herido. Fue la primera baja de la banda y la última, porque el jefe decidió que ese tipo de misiones especiales eran una tontería, que en realidad la tranquilidad de los ancianos y los niños le importaba un pepino.

– ¿A qué nos dedicaremos ahora? – preguntó el Orejones.

  • Seremos una asociación de carácter cultural – dijo Yihad.

Así que decidimos que el dinero del cerdo–hucha se dedicaría a actividades del tipo de visitar el puesto del señor Mariano, llenar una bolsa de chucherías y ver una película en casa del Orejones.

Volvíamos a estar como siempre, pero con tesorero. Bueno, era emocionante formar parte de la Asociación Cultural Pies Sucios y compartir el dinero con tus mejores amigos. Los sábados llegábamos a casa del Orejones, nos descalzábamos y nos veíamos una película y acabábamos con nuestras existencias y las de la madre del Orejones, que es una madre de película tridimensional. Luego, ya tarde, cuando los del Thyssen habían acabado su partido y se habían ido a los billares, íbamos al parque del Ahorcado y allí jugábamos a la película. Si había sido Robin de los Bosques, pues a Robin; si había sido Batman, pues a Batman; si Los Tres Mosqueteros, pues a los Tres Mosqueteros (Yihad siempre tenía que ser D'Artagnan; yo tenía que conformarme con lo que me cayera. En una ocasión me tocó ser el cardenal Richelieu.).

La tercera semana de vida de nuestra Asociación Cultural Pies Sucios había empezado a ocurrir una cosa muy extraña: cada vez aportábamos más dinero a la Asociación y cada vez había menos dinero. Yo había logrado disimular las pérdidas poniendo dinero de mi cerdo particular, pero llegó un momento en que los dos cerdos estaban en las últimas.

Me presenté sudando a una de nuestras sesiones en casa del Orejones. Las cuentas no me cuadraban y temía la expulsión. No pudimos comprar casi nada, pero me libré del castigo del jefe porque el Imbécil compartió su bolsa de chucherías con todo el mundo. Era una bolsa tremenda. El Imbécil iba ganando popularidad mientras yo la iba perdiendo. Se estaba convirtiendo en el protegido de Yihad. Eso era terrible para mí: era como tener al enemigo en casa.

– ¿Qué haces con nuestro dinero, Manolito? – gritó Yihad.

– ¡Eso! ¿Qué haces? – gritaron rodeándome mis mejores amigos.

Estaban a punto de hacerme un consejo de guerra cuando el Imbécil dijo:

  • El nene compra con el cerdo.

Dicho esto, y con todo el morro del mundo, se sacó un montón de monedas del bolsillo y se las puso en la mano a Yihad con una sonrisa de oreja a oreja (y tiene las orejas muy separadas). El Imbécil había estado abriéndole la tripa al cerdo todo el tiempo, comprando por su cuenta y haciéndonos regalos con nuestro propio dinero.

Nos comimos el resto, nos vimos la película y disolvimos la Asociación. Podíamos hacer lo mismo sin asociación ni nada. Al fin y al cabo siempre éramos los mismos, jugando a lo mismo y comiendo las mismas marranadas. La diferencia: cada uno con su dinero en el bolsillo, así no habría problemas ni cuentas pendientes. Los Pies Sucios no volvieron a actuar.

Aquella tarde, cuando volví a casa, mi madre borró el último recuerdo de la Asociación poniéndome los pies debajo del grifo. De algo estaba seguro: si alguno de nosotros tenía sangre fría suficiente para dirigir una banda organizada ese era... el Imbécil.


ELVIRA LINDO
Todo Manolito
Alfaguara

Autor

El autor es la persona que elabora la historia, pero esta historia puede aparecer contada por uno de los protagonistas (como en el caso de Manolito Gafotas), o un personaje secundario o puede, incluso, que el autor se haya inventado a alguien imaginario para que nos cuente la historia. En estos casos, el personaje es el narrador, pero no el autor.

Hemos visto también que el narrador puede estar en PRIMERA, SEGUNDA O TERCERA PERSONA. Si es en primera persona, puede que sea el protagonista, y lo llamamos NARRADOR-PROTAGONISTA, o uno de los personajes que participa en la acción, pero que no es el protagonista (NARRADOR- PERSONAJE SECUNDARIO), o que sea un espectador de lo que sucede y nada más: es el NARRADOR-TESTIGO. Si es en tercera persona puede ser un NARRADOR OMNISCIENTE (conoce todo y domina el relato: sabe lo que ha sucedido, lo que va a suceder, lo que piensan cada uno de los personajes, cómo van a reaccionar en una situación concreta, que hubiese pasado si… etc.) o todo lo contrario, una NARRADOR OBJETIVISTA, que funciona como si fuese una cámara de vídeo: sólo cuenta lo que se puede verse desde el exterior de los personajes.

Pero, fijaos, además, que hay veces que el narrador puede ser alguien a quien ya le han contado la historia y la repite para nosotros: en este caso se llama NARRATARIO. Os pongo un ejemplo: la novela del Lazarillo de Tormes, está escrita como si fuese una carta que Lázaro, en primera persona, le escribe a otra persona, y esta segunda persona nos la contase a nosotros. Pues bien, el narratario es esta persona intermedia entre Lázaro y nosotros. Dicho de otra manera: el narratario es el que cuenta lo que otro le contó.

Es muy importante saber escoger el tipo de narrador (o narratario) que queremos para contar la historia. ¿Por qué? Porque varía mucho el punto de vista. Os pongo un ejemplo: mirad estos dos textos:

En aquel momento vi que venía hacia mí un animal enorme, que no podía identificar. Vacilé, me empezó a entrar miedo, y me quedé paralizado. En el último momento, logré huir.

En el camino del animal había un muchacho. Cuando éste divisó el contorno de la fiera pareció vacilar y, en un primer momento, se quedó quieto. Finalmente, echó a correr.

Acción

Por ejemplo:
HISTORIA:

1.- Ángel y María se presentan a un concurso en febrero.

2.- Ángel y María ganan en abril el concurso y les tocó un viaje.

3- El primer día llueve.

4- Los días restantes hace sol.

5- Ángel y María le compran un regalo a Carlos.

6 Ángel y María le escriben a Carlos.

ACCIÓN:

Querido Carlos:

Te escribimos desde Italia, donde estamos pasando unos días estupendos. Como sabrás, Ángel y yo ganamos un concurso al que nos habíamos presentado en febrero y nos dieron como premio este viaje a Italia. Hoy el tiempo es fantástico, pero el día que salimos estaba lloviendo. Ojalá sigamos disfrutando de este sol el resto del viaje. Nos vemos a la vuelta.

Un abrazo,

María

P.D: Te hemos comprado un regalo precioso. Ya lo verás.

Acción narrativa

Así es cómo el narrador ha organizado el relato; es decir, la acción narrativa es la siguiente:

6.- Ángel y María le escriben a Carlos.

2.- Ángel y María ganan en abril el concurso y les tocó un viaje.

1.- Ángel y María se presentan a un concurso en febrero.

4.- Los días restantes hace sol.

3- El primer día llueve.

5.-Ángel y María le compran un regalo a Carlos.

Tampoco debemos confundirlo con el ARGUMENTO, que no es más que un resumen de la historia.

Y cuando hablamos de ESTRUCTURA INTERNA (la externa es la división en capítulos, etc.), nos referimos a cómo el narrador organiza los sucesos dentro de la acción. Normalmente cuando hablamos de la estructura la organizamos en PLANTEAMIENTO, NUDO Y DESENLACE, como ya habéis visto, pero hay veces que no sigue un orden tan fijo: podéis empezar presentando el conflicto (comienzo “in media res”) o incluso contando la historia por el final (“in extrema res”).

Solución

Le gritó enfadada que si acaso eran sus amigos más importantes que ella.

Solución

Me dijo que había llegado, se había quitado el abrigo, lo había colgado de la percha y que no recordaba nada más. Que me lo prometía.

Solución

Me preguntó por qué quería poner el examen al día siguiente.

Solución

Explicó que no tenía suerte, que esa tarde la habían anulado tres pedidos.

Expresiones que indican tiempo

Hace un par de años, mis amigos Javi, Pablo y Damián salieron de su casa un sábado por la tarde para ir a explorar la fábrica abandonada que está cerca de los bloques. A los pocos minutos llegaron allí y se dispusieron a entrar, pero entonces apareció un guarda de seguridad y les preguntó qué hacían merodeando por aquel lugar. Mis amigos estaban buscando una explicación convincente cuando se oyeron gritos que provenían del interior de la fábrica. En ese mismo momento se derrumbó una de las paredes. Inmediatamente salieron todos corriendo. Dos días más tarde me estaban contando emocionados esta historia que te voy a contar yo a ti.

Marco narrativo

Cuando hablamos de “tiempo” en una narración hay que distinguir:

Tiempo externo:
Es la época histórica en la que suceden los hechos narrados (ya lo habéis visto en el cuadro de repaso).
Tiempo interno:
Hace referencia a la duración de los hechos narrados y al tiempo que se tarda en contarlos. Por eso distinguimos:
Tiempo de la historia:
Es lo que dura la acción desde que empieza hasta que termina. Pueden ser varios meses, años incluso o solamente unos minutos.
Tiempo del relato:
Es el tiempo que el narrador tarda en contarlo.

Claro, la cuestión está en que normalmente la historia dura más en “tiempo real” que lo que se tarda en contarla y, además, como hemos visto al hablar de la acción, una misma historia se puede narrar de diferentes maneras, presentando los acontecimientos en un orden o en otro o incluso deteniéndonos más en aquellos que queremos resaltar y pasando de puntillas por otros que nos parecen menos interesantes. Por lo tanto el narrador “manipula” el tiempo para que el tiempo de la historia y el del relato coincidan. ¿Cómo lo hace?

Tiene varios recursos:

  • Hay fórmulas en el lenguaje que nos permiten señalar el paso del tiempo: “Al día siguiente” “dos años después” …

  • Señalando el paso de las estaciones o el cambio del paisaje por la acción del tiempo.

  • Haciendo crecer o envejecer a sus personajes, señalando el crecimiento de un árbol o una planta…

  • Dedicando más páginas a unos acontecimientos que a otros, lo que hace que el tiempo avance muy deprisa o se detenga. Por ejemplo: en las descripciones la acción casi no avanza.

Pero además de “mover” el tiempo hemos visto que el narrador puede cambiar el orden en el que suceden las cosas. Estas alteraciones son principalmente dos:

  • Las evocaciones RETROSPECTIVAS O FLASH-BACK, que consiste en que, en un determinado punto de la narración se presentan hechos que han sucedido antes. Por ejemplo, cuando un personaje recuerda lo sucedido antes.

  • Las ANTICIPACIONES: el narrador adelanta acontecimientos, es decir nos anticipa hechos que van a suceder en un momento posterior.

¿Os parece difícil esta manipulación del tiempo? Pues es una de las cosas más importantes para que la narración sea un éxito. Pero tranquilos, que para eso tenemos los diferentes usos de los tiempos verbales. Fijaos:

Tiempo verbal
Usos

Presente

Utilizamos el PRESENTE para indicar que, al mismo tiempo que se narra la historia suceden los acontecimientos. O para hacer más vívido lo que estamos contando: si utilizamos el presente le ponemos “delante de los ojos” al lector lo que está pasando.

Pretérito perfecto simple

Utilizamos el PRETÉRITO PERFECTO SIMPLE para concatenar los acontecimientos.

Otros tiempos verbales

El CONDICIONAL SIMPLE nos sirve muy bien para las anticipaciones, mientras que el PRETÉRITO PERFECTO COMPUESTO y el PLUSCUAMPERFECTO hacen referencia a hechos que han sucedido con anterioridad (retrospectivas).

Estilo

  • En el ESTILO DIRECTO lo que hacemos es que escribimos las palabras tal y como las pronuncia el personaje. En este caso el narrador se limita a cederle la palabra al personaje a partir de un verbo que implique de una manera u otra la acción de hablar (se llama verbo dicendi) y lo puede hacer de dos maneras:

a) Utilizando dos puntos y a continuación escribiendo lo que dice el personaje entre comillas o en la línea siguiente con un guión:

Me dijo: “¿Qué explicó ayer la profesora? No pude venir aquí porque estaba enfermo”

Me dijo:

- ¿Qué explicó ayer la profesora? No pude venir aquí porque estaba enfermo

b) Colocando la fórmula con el verbo dicendi en el medio o al final de la cita ¿Qué explicó ayer la profesora?- me dijo- No pude venir aquí porque estaba enfermo ¿Qué explicó ayer la profesora? No pude venir aquí porque estaba enfermo –me dijo.

  • En el ESTILO INDIRECTO el narrador no le cede la palabra al personaje, sino que habla él de lo que el personaje ha dicho y lo cuenta con sus propias palabras. Eso implica algunos cambios. Observad cómo cambia el ejemplo anterior:

Me dijo que qué había explicado la profesora el día anterior, que no había podido ir allí porque había estado enfermo.


Analizamos despacio los cambios:

- ¿Qué explicó ayer la profesora? No pude venir aquí porque estaba enfermo
Me dijo que qué había explicado la profesora el día anterior, que no había podido ir allí porque había estado enfermo.

Cambian los verbos:

  • En color verde tenemos cómo el pretérito perfecto simple pasa a pretérito pluscuamperfecto.

  • También cambia a pretérito pluscuamperfecto el pretérito imperfecto (en color morado).

Cambian las referencias temporales: ayer por el día anterior (mira el color naranja).

Y las que, de una manera u otra, hacen referencia al espacio -¡incluso algunos verbos!- (en color azul): aquí por allí; venir por ir.